kanogetsu

miércoles, junio 11, 2008

Corte Transversal

Se despidió de su hermana, dio vuelta a la manzana tan rápido como pudo, pero fue muy tarde, ella no esperó… su primaveral amor juvenil, tomaba el auto de uno de sus amigos.

-“La muy perra”, dijo una y otra vez

De vuelta a la realidad y en su mente se repetía la imagen de ella subiendo al auto.

Cabizbajo y enardecido de furia, con sus labios haciendo coro a lo antes dicho retrocedió sus pasos.

Llegó a su casa, fue en busca del hacha que guardaba en el desván. La levantó y miró atento el filo, mientras su lengua formaba círculos sobre sus labios, la saliva escurrió hasta el suelo y sus ojos dieron aires de locura.

Se acercó a una mesa, posó su mano sobre ella y la cercenó. En un ataque de risa el miembro amputado se retorcía, y la sangre fluía abundantemente desde la muñeca. Tomó una copa y se sirvió.

Hacha en mano y en desenfreno de locura corrió a su baile de graduación.

Camino a la fiesta, una joven que le conocía preguntó

-Que te ocurre.

Él la miró de reojo, y siguió.

La chica pidió auxilio y su padre respondió. Él fue en busca del muchacho, y a pesar de sus años lo encontró. El perturbado chiquillo sediento de sangre, dio media vuelta al sentir una mano sobre su hombro y a ojos blancos hizo volar los sesos del anciano.

El muchacho entró a correr, pues ya no quedaba tiempo, no quería llegar tarde, la fiesta de su vida esperaba tras una gran puerta.

No tropezó y a ciencia cierta dio con su destino, y corrigió a quien quiso ayudarle, por más cara o sentimientos buenos que tuvieran, el hacha no tuvo tregua, hizo volar brazos y piernas, y dejo marcas profundas en entrecejos de cabezas partidas.

Al llegar al salón principal, pudo divisar la escena del crimen, estaba ella junto a aquel tipo.

-La muy perra -dijo- solo hay una cosa que hacer.

Entonces ya en medio del salón grito fuerte para llamar la atención, pero nadie hizo caso,

Entonces trincó fuerte el madero del hacha y partió el cráneo de un danzante, que cayó al suelo de golpe , con el hacha firme en su cabeza.

Entre tiritones de hemorragia sacó de su bolsillo una carta, alzó su palma y se desmayó…

La carta no decía mucho, solo mantenía un te amo que posiblemente… nunca existió, ella lloró.

Y se dice que ella estrangulo su vida al tiempo de leer la carta sin amor.