kanogetsu

jueves, junio 12, 2008

Era extraño

Todos los días subía las escaleras,
contaba cada paso de los 16 que daba
el 4 escalón rechinaba por lo que hacía un salto,
porque desconfiaba de aquel pedazo de tabla,

Siempre lento y cauteloso avanzaba ,
todos los días se le veía, con paciencia subir los escalones.

Las mujeres de la oficina, solían esperar el momento exacto, para verlo subir
él desplegaba una calma enorme en sus calculadores ojos y su rígida postura,
mientras ellas desesperadamente atentas a cada paso, miraban de reojo la travesía. Cada paso del hombre hacia juego con el péndulo del reloj de pie de la oficina.

Cada paso... menos uno, el cuarto. Que saltaba el escalón rechinante.

La mañana del domingo 12 de abril, él pretendía emprender su ya corriente travesía,
pero algo extraño pasaba, él hombre miro la escalera, y no coincidía con lo que recordaba

En vista de tal incertidumbre, de no saber si esta escalera aguantaría, pidió ayuda, al cabo de un rato recordó que él era su único auxilio.

Comprendiendo entonces que subir era necesario, se aventuró a su suerte, dio cada paso de manera insegura, su frente brillaba y al llegar cada escalón se sentía a salvo, fue una lastima que esta escalera no fuese como la otra.

Él acostumbraba subir 16 peldaños y 16 subió.

Es así como su fanatismo riguroso jamás lo dejó salir de ahí, de una escalera infinita, insubible, todo gracias a la fuerza de la costumbre.

Un peldaño más podría parecer excesivo, pero sería suficiente para ver las cosas de una manera distinta.

miércoles, junio 11, 2008

miedo

hoy supe lo que era el terror, vi mi carrera acabada en tres segundos, tres minutos de mi vida que fueron eternos, las tres horas que crei me costarían la vida y aún lo creo, puesto que los tres meses que han pasado son mucho, si estos tres años han significado demaciado en mi crecimiento como un tipo distinto , que piensa ya con otras herramioentas que se da cuenta de más cosas que antes y cuestiona más la vida que le ha tocado , sin embargo este tiempo se a comprimido , y hoy al tercer día espero no haber resucitado, pero si haber entendido la gravedad de mi falta y que mi vida nuevamente no salga se este circulo de responsabilidad tan combeniente y llevadero.

El exito se alcanza, pero si pierdo la esperanza ahora de tomar la cola de la cometa con mis manos probablemente no sepa que se siente elevarse hasta el cielo, ejando que el buen viento te lleve.

Corte Transversal

Se despidió de su hermana, dio vuelta a la manzana tan rápido como pudo, pero fue muy tarde, ella no esperó… su primaveral amor juvenil, tomaba el auto de uno de sus amigos.

-“La muy perra”, dijo una y otra vez

De vuelta a la realidad y en su mente se repetía la imagen de ella subiendo al auto.

Cabizbajo y enardecido de furia, con sus labios haciendo coro a lo antes dicho retrocedió sus pasos.

Llegó a su casa, fue en busca del hacha que guardaba en el desván. La levantó y miró atento el filo, mientras su lengua formaba círculos sobre sus labios, la saliva escurrió hasta el suelo y sus ojos dieron aires de locura.

Se acercó a una mesa, posó su mano sobre ella y la cercenó. En un ataque de risa el miembro amputado se retorcía, y la sangre fluía abundantemente desde la muñeca. Tomó una copa y se sirvió.

Hacha en mano y en desenfreno de locura corrió a su baile de graduación.

Camino a la fiesta, una joven que le conocía preguntó

-Que te ocurre.

Él la miró de reojo, y siguió.

La chica pidió auxilio y su padre respondió. Él fue en busca del muchacho, y a pesar de sus años lo encontró. El perturbado chiquillo sediento de sangre, dio media vuelta al sentir una mano sobre su hombro y a ojos blancos hizo volar los sesos del anciano.

El muchacho entró a correr, pues ya no quedaba tiempo, no quería llegar tarde, la fiesta de su vida esperaba tras una gran puerta.

No tropezó y a ciencia cierta dio con su destino, y corrigió a quien quiso ayudarle, por más cara o sentimientos buenos que tuvieran, el hacha no tuvo tregua, hizo volar brazos y piernas, y dejo marcas profundas en entrecejos de cabezas partidas.

Al llegar al salón principal, pudo divisar la escena del crimen, estaba ella junto a aquel tipo.

-La muy perra -dijo- solo hay una cosa que hacer.

Entonces ya en medio del salón grito fuerte para llamar la atención, pero nadie hizo caso,

Entonces trincó fuerte el madero del hacha y partió el cráneo de un danzante, que cayó al suelo de golpe , con el hacha firme en su cabeza.

Entre tiritones de hemorragia sacó de su bolsillo una carta, alzó su palma y se desmayó…

La carta no decía mucho, solo mantenía un te amo que posiblemente… nunca existió, ella lloró.

Y se dice que ella estrangulo su vida al tiempo de leer la carta sin amor.