ansias
No sé lo que quiero
pero sé que es fácil conseguirlo
no sé si lo consiga
pero sé que lo quiero
No quiero estar ahí
soy el último especimen
Es tu proceso, tu sentir, no me dejes influir en el habla de tu corazón.
Como si el susurrar de los pajaros me cantara al oido, me siento como ido, en mañanas solitarias de campo, en los atardeceres de espanto, en que me asustaba cuando pequeño, recorreindo el inmenso gran paraje del patio de mi casa. Ese patio desarreglado y ecosistemicamente autonomo. Ese patio que no conocen muchas personas y que guarda las miradas, caidas y aventuras de mi niñez, ese patio que otra vez cuando grande, me mira y anticipa mi reacción de rechazo hacia el mismo, por mi falta de naturaleza, por mi vida diaria, esclavizada lanzada al que hacer cotidiano y a la vida de micro. Esa micro que se lleva mis sueños, mis miradas y mis pensamientos en sus largas horas de compañia, compañia que agradezco en mi solitaria vida de caminos recorridos, en mis mil oficios compartidos, que no tiene que ver con titulos ni cartones asignados por instituciones democraticamente correctas.